el testimonio de nuestra conciencia de que nos hemos conducido en el mundo, especialmente ante vosotros, con sencillez y la sinceridad que proviene de Dios, y no en sabiduría humana, sino en la gracia de Dios

Primera Epístola San Pablo a los Corintios  

 

Hace algunos días tuve la feliz oportunidad de participar, aunque cuarenta años después, de la homilía que dictara San Jesusmaría Escrivá de Balaguer el día 8 de octubre de 1967 en el campus de la universidad de Navarra,  sermón que su creador no podía titular, que luego se conoció como la homilía del Campus y hoy llega a nosotros con el mas apropiado titulo, AMOR AL MUNDO APASIONADAMENTE.

 


 Titulo que resulta a la vez oportuno en la realidad contemporánea, tanto por su contenido como por su naturaleza.

 

Al escuchar en viva voz del entonces padre Jesusmaría sentimos grata añoranza rememorando el tono y metal de voz que gualda parecido con el Padre Español-Santiagués Duvert, así como coinciden el pragmática y la sabiduría pastoral de ambos.

 

En esta actividad, también tuve la honra de conocer la cúpula dirigencial del Opus Dei, lo más importante en la misma fue comprender el profundo compromiso de este grupo de mujeres y hombres, de bien y esencialmente laicos, a quienes desde fuera y erróneamente percibíamos como una elite religiosa. Debo reconocer mi equivocación y que al término de la actividad asumí la convicción de que estos están más cerca de la plasmar la labor social del cristianismo, que la iglesia misma.

 

Además me convencí que lejos de criticar, como hago a diario, que la iglesia constituya una poder factico, asumo que esta debe convertirse en parte del poder que gobierna nuestros pueblos, solo bajo el criterio conceptual que fundamenta y recoge la homilía de la necesaria santificación en el mundo, nunca al margen del mundo. Nos preguntamos, ¿es posible predicar con nuestros hechos y conducta en las actividades cotidianas? O ser cristiano es solo posible dentro de las paredes o limites del templo apartados del mundo.

 

Nos llamo la atención que previo a la presentación de la homilía, el conferencista invitado el ex juez venezolano Dr. Jose Guanipa, planteo que San Jesusmaría Escrivá no era dado a escribir sus exposiciones, testimonio confirmado por los videos allí expuestos, pero esta homilía en el campus universitario de Navarra parece que fue una inspiración divina llamando a la atención y que además de haberla dejado por escrito, la misma constituye la base de sustentación del materialismo cristiano.

 

En esta homilía se confronta la religiosidad de la época, que subsiste hasta nuestros días, cuando Jesusmaría suscribe categóricamente que “el Ser Humano además de espíritu, es materia”, elemento que toma valor hoy que vivimos el efecto de la globalización del materialismo, hoy que todos somos materialistas, tanto los de ideologías de izquierda, como los de centro o los de derecha.

 

Es hora de sincerar el rol del cristianismo en nuestra sociedad, las cuales lucen de espalda a la realidad del pueblo dominicano, no es posible que en ocasiones nuestra iglesia católica parezca defensora de los sectores que desde los gobiernos, inquilinos del Estado, oprimen nuestro pueblo, salvo excepciones.

 

Tampoco tiene justificación que la ya significativa en el país, pero dispersa, iglesia evangélica o protestante, se comporte indiferente de las luchas que por las reivindicaciones pendientes desarrollamos en el país, peor aún, que solo persista en el interés de diferenciarse excluyéndose de los sectores de toma de decisiones.

 

Esta homilía pone de manifiesto que la santificación va más allá de los límites del templo, que la santificación debe ser materializada desde el centro mismo de la realidad del pueblo dominicano hoy fastidiado por factores de poder que cohabitan en minoría, conspirando contra las grandes mayorías.

 

El espíritu de esta homilía, que les invito a conocer a quienes no conocen de ella, contiene la concepción cristiana a la que todos aspiramos, debe también sustentar la revolución moral y social que los políticos predicamos en procura del bien común que deseamos.