Inmediatamente después de la toma de posición en agosto pasado, el actual gobierno festejo su primera gala celebrando con bombos y platillos la visita de Hugo Chávez, “Reiterado” o “Reelecto” Presidente de la hermana y hoy sufrida Republica de Venezuela.

Chávez, quien se ha auto erigido como el líder emergente de América Latina, con ambición o pretensiones de extrapolarlo al resto del mundo, en su peregrinaje en procura de su licito proposito, el Señor Chávez hizo una escala aquí y fue recibido por las autoridades del presente gobierno, en un momento que é stos se debaten en la definición de su identidad, oscilando entre Izquierdista, Liberal o Neoliberalista, aunque a mi humilde entender la historia los tipificará como entregistas.

En la visita de Chávez, el evento que mas suscitó publicidad fue la firma del Acuerdo de Caracas , acuerdo que haciendo honor a la verdad había sido suscrito previamente por el pasado presidente, Hipólito Mejia, cuando inicio sus efímeros amores con Chavez, no podemos olvidar que ambos propiciaron de varios encuentros, los que les permitieron competir en intercambios o desafíos de softbol; extrañamente, este romance perdió su encanto antes de lo previsto.

El Presidente Chávez, quien se presenta, blasfemamente, como la reencarnación del apóstol Bolívar, en su visita al pais y con la complicidad de sus amigos del gobierno dominicano, nos hicieron victima de un engaño, realmente el acuerdo de Caracas no es mas que un préstamo camuflajehado, auque enuncia ser un acuerdo de cooperación energética mediante el cual la R.D. adquirirá crudo, productos refinados y GLP desde Venezuela.

El acuerdo de Caracas tiene varias aristas, la primera de ellas es que no deja claro el estatus del acuerdo originario de Centroamérica y el Caribe, denominado acuerdo de San José, debiendo, ademas, definir parámetros que eviten la superposición de ambos acuerdo vigentes, amen de que los 50,000 barriles diarios o sus equivalentes energéticos, cantidad que involucra dicho acuerdo, que aplicado solo o combinado con el acuerdo de San José supera con creces el consumo diario de nuestro país.

Por otro lado en republica dominicana no tenemos la plena posibilidad de refinar el crudo venezolano, ya que este, que es un producto sucio y pesado con alto contenido de azufre, solo es posible procesar en EE.UU. de norte América.

En otro orden este acuerdo o préstamo camuflajihado , debe ser clarificado en lo tocante a las escalas de precio y los esquemas de financiamiento que definirá Venezuela, a pesar de que si deja claro el plazo de 15 años para amortizar el capital y el periodo de gracia de un año para iniciar los pagos del capital, asi como se establece una taza de interés del 2%; lo anterior deja claramente establecido el esquema del préstamo, lo que a su vez resulta una innovadora forma de endeudamiento, pero promovido localmente bajo otros conceptos.

El gobierno Dominicano no ha publicado, aun, el programa de inversión de los recursos que especializa el acuerdo para programas de inversión, sin embargo los enfrentamientos internos entre las autoridades del gobierno de la Comisión Nacional de Energía y la Administración de la Refinería no permitieron definir la orientación de la inversión, uno planteaba la necesidad de cubrir con esos fondos el Déficit Cuasi fiscal y el otro planteaba inversiones en educación y salud.

Resulta sintomático que a pesar que el Presidente de la Comisión de Energías de la Cámara de Diputados, Ing. Librado Castillo, exigiera de las autoridades entregar un plan maestro de inversiones, é stas, a la fecha no han dado respuesta a tal solicitud, de manera particular condicionamos nuestro apoyo al acuerdo de Caracas a que se especializara la inversión a obras de infraestructuras del sector eléctrico del país, el cual evidentemente necesita redefinir su parque de instalaciones.

En tal sentido, en esa ocasión insistimos, y hoy sostenemos, que tal inversión debe estar orientada a completar la deficitaria capacidad de generación de la región norte del país, tema sobre el cual se debate la posibilidad de la construcción de la autopista eléctrica que nos interconectaría con Santo Domingo, en este sentido respecto de la autopista nos pronunciamos opuestos, ya que entendemos como mas factible aumentar la capacidad instalada de la región, muy en particular en el Cibao Central.

Además, sustentamos que el programa de inversión orientado al sector generador de Energía debe privilegiar la inversión en potencializar las abundantes fuentes de energías renovables que posee el país como fuentes alternativas de generación.

En consecuencia, nos preguntamos si los acuerdos que firma todos los meses Hugo Chávez con todos los países de la región o de todo el mundo comparten el marco estructural del acuerdo firmado con el gobierno Dominicano, de ser así estamos ante un fenómeno preocupante.

Cuando se estudia a profundidad el acuerdo de Caracas, resulta obvio que el mismo encubre varios negocios marginales. La comisión de legisladores que estudio el mismo, de la cual fuimos parte, exigió de las autoridades gubernamentales, en especial a la Comisión Nacional de Energía, que aclarara aspectos contentivos del mismo que no se definen con claridad, a titulo de ejemplo el procedimiento de concepción de permisos de transportación de los productos terminados o en crudo que involucra el acuerdo, resulta un tema que llama seriamente la atención.

En la comisión de Energía, encontramos vicios en el acuerdo de Caracas que no han sido aclarados, tal es el caso de que en el mimo no existen garantías para evitar el trasiego o desvío a otros países de los productos adquiridos en Venezuela, situación agravada, aun mas, cuando en la región parece estarse orquestando una extraña federación de países socios o afines a Chávez.

En tal sentido, cuando Chávez nos visitó, confieso, sentí gran preocupación, al reflexionar sobre la actitud de obnubilación demostrada por nuestro flamante gobierno, que intencionalmente o no desconoció el contexto delicado en que se encontraba y se encuentra el presidente venezolano, quien además, ha impuesto un régimen de autoritarismo en su país.

Pero en esta ocasión es nuestro interés solo enfocar los aspectos que envuelve el acuerdo de Caracas, por cuanto demos dejar claramente establecido que es prudente revisar el mismo, mas aun cuando en sí implica, de forma encubierta, un préstamo mas.

Algunos osan en justificar estas formas de prestamos, tipificándolos como blandos, pero olvidan que deben ser pagados, la realidad actual es que este año mas del cuarenta por ciento del presupuesto de la nación esta destinado a pagar prestamos, los que tienen un contenido de mas del 70% de la deuda a pagar generada por prestamos blandos de los que ya estamos saturados y sobrepasando el limite de la capacidad de endeudamiento del país.

Lo preocupante actualmente, es que si bien el precio del petróleo ha aumentado, ante la estabilidad de las demás variables que inciden en el precio del combustible, el acuerdo de caracas no ha representado ninguna mejora en la reducción del costo del combustible, y las autoridades abusan de la ignorancia del pueblo Dominicano, evitemos convertirnos en cómplices de tal perversidad.

Además, parece no estar claro que constituye una irresponsabilidad seguir comprometiendo o empeñando la soberanía de futuras generaciones , estoy profundamente convencido que la historia no nos perdonara cuando juzgue los protagonistas de estas acciones.