Durante los últimos días connotados analistas políticos, algunos con distinguida vocación académica, han tipificado el contenido de los decretos numerados en el rango de los 450-07 en adelante como la expresión de la capacidad aglutinadora que de forma innovadora exhibe el Presidente Leonel Fernández.

Me confieso confundido ante estos calificativos, ante los acontecimientos mismos y con los nuevos dotes que adornan al Dr. Leonel Fernández, toda vez que tan solo en horas éste, ha pretendido borrar de la mente de los menos elitistas, de las clases medias y las medias baja, la concepción que sobre él y su pasada administración pesa de “come solos”, mote con el que fueron tildados por el sabio pueblo dominicano durante la administración 96-2000, calificativo que sirvió de soporte la campaña para sacarlos entonces del poder.

Si bien reconozco que lo mas ponderado de la discusión es la acción velada tendente a borrar el calificativo de “come solos”, mas ante el delatado propósito de su reedición de frente al inicio de una nueva campaña aderezada con los mismos actores, sin embargo quiero centrar mi atención en la interesada calificación de “capacidad Aglutinadora”, tema que es imposible materializar sin un marco ideológico vinculante.

En la presente coyuntura el tema resulta preocupante, mas aun cuando al analizar el rango de los arrastrados en los decretos de referencia solo evidencia una incipiente practica de aglutinamiento en masas, sin criterios o elementos vinculantes.

En particular lo que llama la atención en el contenido de los decretos de referencia es que las características de los protagonistas van de extremo a extremo, lo cual desborda mi capacidad de interpretar la posibilidad del amarre como recurso que, entiendo y acepto, permite la ética del ejercicio de la democracia.

Los técnicos en la materia tienen como tarea inmediata, definir la frontera que separa la capacidad de aglutinar de la de amarrar o cuando una u otra de estas dos se acerca a la nefasta practica clientelista.

Estamos en capacidad de conceptualizar y diferenciar demócrata de democrático, pero evitando entrar en juicios de valor, solo quiero destacar que este derrame de decretos iniciados el pasado 17 de agosto demuestra nuestra tesis de la fragilidad institucional de las organizaciones políticas, elemento que terminara colapsando el sistema imperante de partidos, hipótesis que mantengo no obstante reconocer los connotados meritos de quienes se esfuerzan en demostrar lo contrario.

Definitivamente las elecciones del 2008 solo terminaran convirtiendo los colores en simples matices, concomitantemente la ausencia de ideologías, el vacío de vocación democrática, la poca institucionalidad, la corrupción que en algunos casos delatan las cúpulas o en otros la centralización, elementos estos que terminaran haciendo que las instituciones tradicionales terminen siendo símbolos o referencias, así como afirmo que las mayorías del pueblo elector renegara de organizarse en los partidos tradicionales , menos cuando ya es evidente que entre las mismas no hay diferencia alguna.

Penosamente debo reconocer que LEONEL FERNÁNDEZ es un hombre visionario, pero que en su esfuerzo por heredar a Balaguer no ha distinguido las muchas malas prácticas, entre las que se distinguen algunas pericias del quehacer político, como fue su VOCACIÓN DE GANAR EL PODER O MANTENERSE EN EL.

No tengo dudas que el presidente Balaguer, habría hecho lo mismo, nombrado a todos los que nombro Leonel en este derrame de decretos, “aglutinaba” con el mismo propósito, pero guardando la diferencia de por lo menos cuidar las apariencias, para lo cual tomaba en cuenta el momento. Balaguer habría hecho lo mismo pero dos o tres años antes de las elecciones, verbigracia DON RAFAEL ALBUQUERQUE en su rol de Secretario de Estado de Trabajo o el particular caso de Nelcida Marmolejos; además, Balaguer lo haría sin crear todas las expectativas de cambios generadas en la población en la víspera electoral y que para mal no han sido satisfechas.